Parece que no nació en pañales de seda: lo vemos rodeado de sus tres hermanas. Parece que su mundo era tan amplio como una cuadra. Su propuesta estética venía de sus sueños, llenos de sexo y corrupción. Para sacar adelante sus proyectos, tuvo que haber levantado dinero de algún modo. De hecho, la tercera y última temporada de Twin Peaks (el pueblo imaginario se encuentra en Washington, no lejos de Canadá) estuvo financiada por el fisco francés y canadiense. No sé si era judío. Talento tenía y parece que una actividad febril también: pintaba y era músico. Además, escribía sus guiones. Quizá se financiaba con sus cuadros, los marchantes lo conectaban con gente dispuesta a invertir en sus películas (no sé si hacían dinero pero sí que eran aclamadas aquí y allá, aunque no inmediatamente). En su estudio, lo vemos acompañado de una niña pequeña, quizá la nieta. No parece haber quien haga la limpieza (se ve basura en el suelo). Sí que tiene un mueble con gavetas delgadas, quizá de los negativos de las fotografías.
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