Eso decía el gran Orson Welles. Me acordé al madrugar: dijo el doctor Arenas en el funeral de mi padre: no hay muerto malo.
Ayer me alcanzó el perro negro de John Wick, babeante, no sé si por el esfuerzo de remontar la empinada avenida, o por la rabia. Muerto el perro, se acabó la rabia. Falso. La rabia sigue. El refrán es verdadero si aplica a ese perro en particular. ¿Dejó de ser malo Hiltler? Sigue el nazismo. Está de regreso. La súper carretera de la información terminó siendo la autopista de la confusión. Es fácil engañar a la gente. Todas las mañanas lo hacen. Por eso el Ministerio de La Verdad de la 4T es 100% inútil. Ni falta hace. Le creen a Maussán, a los terraplanistas, a Trump, a AMLO, ya están negando la misión de la Artemis II. Viven negando la realidad, la que hay que superar poniendo manos a la obra.
Pobre Orson, amaba sus películas pero no lo dejaban hacerlas, siempre las cambiaban. Pudo hacer Ciudadano Kane, por eso no lo dejaron vivir, lo persiguieron. En la URSS nunca podría haber rodado Camarada Kane. Se refugió en Europa. Nunca volvió a América.
